Sociedad Filarmónica de Málaga

Sociedad Filarmónica de Málaga

Ravel en Málaga
Concierto 2432/04

Ravel en Málaga (1928)

jueves 22 de noviembre / 20h.

Juan Ignacio Fernández, piano
& Elena Garrido, soprano
& Santiago de la Riva, violín

Programa del Concierto de 1928

C. Levy, M. Ravel y M. Grey, después del concierto de
1928 en Málaga. Diario Unión Mercantil, 21/11/1928


PROGRAMA

I

M. RAVEL (1875-1937)


Juan Ignacio Fernández, piano

Le tombeau de Couperin (1917)
(15’)

  1. Prélude
  2. Menuet
  3. Rigaudon

 

Elena Garrido, soprano
Juan Ignacio Fernández, piano

Ronsard à son âme (1924) (3’)

Chansons (1915) (4’)

  1. Nicolette
  2. Ronde

Rêves (1927) (2’)

Toi, le coeur de la rose (L’enfant et les sortilèges, 1925) (2’)

Oh! La pitoyable aventure! (L’heure espagnole, 1907) (3’)

 

Santiago de la Riva, violín
Juan Ignacio Fernández, piano (1862-1918)

Sonata n. 2 para violín y piano (1927)
(18’)

  1. Allegretto
  2. Blues. Moderato
  3. Perpetuum mobile. Allegro

 

II

 

Juan Ignacio Fernández, piano

Habanera (1895) (2’)

Menuet Antique (1895) (7’)

 

Elena Garrido, soprano
Juan Ignacio Fernández, piano

Mélodies hébraïques (9’)

  1. Kaddish (1915)
  2. Chanson hébraïque (1910)
  3. L’ énigme éternelle (1915)

 

Santiago de la Riva, violín
Juan Ignacio Fernández, piano

Pavane pour une infante défunte (1927) (7’)

Tzigane (1924) (11’)

 

Noviembre de 1928

El 20 de noviembre de 1928, dos días antes del estreno del Bolero en París, Maurice Ravel (1875-1937) ofrecía en la sala María Cristina un recital organizado por la Sociedad Filarmónica de Málaga, cuyo programa estaba íntegramente formado por obras suyas, junto a la soprano Madeleine Grey y al violinista Claude Levy. Se trataba de un acontecimiento de la máxima trascendencia musical, con uno de los compositores vivos más importantes del mundo en aquellas fechas. El propio anuncio del concierto reflejaba su importancia: “Ningún concierto de atractivos y expectación como el que se nos anuncia esta noche” “Mauricio Ravel [...] es, sin duda alguna, el compositor del siglo”.
Sin embargo, la acogida del público fue poco entusiasta, con numerosas personas abandonando la sala a lo largo del recital. Esta reacción fue en consonancia con la crítica de Ricardo Ansaldo, publicada en el diario Unión Mercantil dos días después. Comienza con un preámbulo en el que expone su valoración de la música de Ravel: “Es su música [...] un edificio de la más avanzada gestación, pero olvidada por completo la belleza del conjunto; olvidado el detalle artístico de la obra”.
A continuación, reduce su crítica del recital a una comparación superficial entre los tres protagonistas del recital y los personajes Pierrot, Arlequín y Colombina del Carnaval de Schumann: “Pierrot, [...], disfrazado de pianista de Ravel”; “Arlequín deja sus ropas de multicolores triangulitos, y vístese de concertista de violín”; “Y Colombina, [...], lindo disfraz de cantante guapa, seriamente guapa”. Finalmente, Ansaldo se muestra aliviado al comprobar que los niños no cantan en la calle temas de Debussy, Ravel o Stravinsky, y realiza un lamento de despedida: “Schumann, Beethoven, Chopin, Lizt [sic], ¿por qué no vinisteis a nuestra fiesta?”. El tono general de la crítica podría formar parte de un clima estético malagueño adverso acorde con la extraña reacción del público ante un programa musical que no parece constituir un desafío genuino a la paciencia de los oyentes. De hecho, el recital se repitió al día siguiente en Granada, recibiendo una acogida muy cálida del público, con generosos aplausos y una crítica muy favorable.

Noviembre de 2018

Noventa años después, pretendemos recrear con la mayor fidelidad posible la actuación de 1928, lo que nos permitirá (con la prudencia que impone la distancia temporal) valorar las reacciones del público y la crítica entonces, y quizás cuestionar lo que pudo ser una respuesta excesivamente severa al arte raveliano. El contenido del programa de aquel recital, diseñado por el propio Ravel, supone además una oportunidad imponderable para acercarnos a algunos de sus criterios de valoración musicales.
El programa comienza con Le Tombeau de Couperin, escrita para piano solo entre 1914 y 1917 como homenaje a François Couperin (1668-1733). La obra consiste en una suite en seis partes. Ravel eligió para este recital las piezas primera, quinta y cuarta, en este orden, es decir: Prélude, Menuet y Rigaudon. La primera de ellas, Prélude, con su flujo continuo de semicorcheas, establece una atmósfera sonora que fluctúa suavemente alrededor de dos puntos climáticos. Las dos siguientes, Menuet y Rigaudon, son danzas (moderada y rápida, respectivamente) que exhiben la elegancia y originalidad armónica típicas del autor. La libertad mostrada en la selección y la alteración del orden contrastan con el empeño actual casi obsesivo por interpretar las obras siempre completas y en el orden original.
A continuación, seis canciones diversas: en primer lugar, Ronsard à son âme (1924), obra delicada y sutilmente lúgubre basada en un poema de Pierre de Ronsard (1524-1585), que consiste en una despedida resignada de su propia alma. Siguen dos Chansons (1915), con letra y música de Ravel. La primera, Nicolette, es una parodia del cuento de Caperucita Roja, quien, después de rechazar al lobo y a un apuesto paje, decide irse con el hombre viejo y rico. La segunda, Ronde, mantiene el tono sarcástico: comienza con las advertencias de las viejas y los viejos a los jóvenes sobre los terribles monstruos que se ocultan en el bosque, y termina con el lamento de los jóvenes, que culpan a los viejos de haber echado a todos los monstruos del bosque.
La siguiente canción, Rêves (1927), se basa en el poema homónimo de Léon-Paul Fargue (1876-1947), que evoca un viejo sueño con imágenes inconexas en el que predomina, en la sección central, una vieja estación de tren, que se representa en la parte del piano mediante la imitación de los sonidos del tren. Finalmente, dos arias: la primera, Toi, le coeur de la rose, de la ópera L’enfant et les sortilèges (1925), que expresa la desolación del niño protagonista cuando desaparece la princesa que había surgido de uno de sus libros; la segunda, Oh! La pitoyable aventure!, de L’heure espagnole (1907), es una ingeniosa parodia de algunos tópicos españolistas, tanto sociales como musicales, en la que Concepción se encuentra desesperada por su poca fortuna al elegir a sus dos amantes, a pesar de la fogosidad que se presupone en una zona como Toledo, no muy lejos del Guadalquivir.
La primera parte concluye con la segunda sonata para violín y piano, compuesta entre 1923 y 1927. La influencia del jazz y el blues es evidente en el segundo movimiento, mientras que el primero combina el acentuado lirismo de la parte del violín con armonías atrevidas en la parte del piano. El tercer movimiento, en cambio, describe las impredecibles impresiones visuales de un viaje en tren, en la parte del piano, mientras que el violín representa, con su perpetuum mobile, la marcha del propio tren.
La segunda parte comienza de nuevo con el piano solo. La Habanera es una pieza compuesta por Ravel para dos pianos en 1895, cuando estudiaba en el Conservatorio de París. El compositor eligió esta obra para interpretarla él solo al piano, lo que parece indicar que admitía un cierto grado de flexibilidad en la configuración instrumental. El propio Ravel afirmaba que, en esta pieza, aparecían en forma germinal procedimientos y elementos que se volvieron característicos de su estilo maduro. La adaptación para piano solo la ha realizado el propio pianista: Juan Ignacio Fernández. A continuación, el Menuet Antique, obra original para piano solo compuesta también en 1895. El título es, en sí mismo, un anacronismo deliberado, ya que no había minuetos antes del siglo XVI. Musicalmente, Ravel insinúa un carácter pre-tonal mediante ciertos recursos, como eludir el acorde de tónica. Enmarcado en esta sonoridad arcaica, se encuentra un delicioso Trío central que constituye uno de los oasis expresivos más serenos y plácidos de todo el recital.
Siguen tres canciones hebreas, que parecen reflejar la influencia en Ravel de los cantos y rezos de las Sinagogas. En primer lugar, Kaddish (1915), que es un rezo de alabanza a Dios, en arameo, que suele cantarse en oficios fúnebres en señal de luto. La desbordante intensidad expresiva de esta obra, apoyada en los giros melódicos orientales y en los frecuentes melismas, parece cuestionar los tópicos “antirromántico” e “hiperintelectual” asociados a la figura de Ravel. La segunda canción, Chanson hébraïque (1910), se basa en la canción popular Meyerke mayn zun, en yiddish (lengua híbrida de los judíos alemanes), y consiste en una canción infantil, también de alabanza a Dios. Finalmente, L’ énigme éternelle (1915), también en yiddish, resuelve el enigma de la “vieja pregunta” con “tralalalala”, una respuesta aún más enigmática, lo que se refleja en un carácter musicalmente ambiguo e indefinido.
El programa concluye con dos obras para violín y piano: la Pavana pour une infante défunte fue compuesta originalmente para piano en 1899, mientras estudiaba composición en el Conservatorio de París. Según el propio Ravel, esta obra evoca el baile de una pavana (danza lenta en compás binario) por una infanta de un cuadro de Velázquez. La versión para violín y piano que se va a interpretar en el recital de hoy es la que elaboró Paul Kochanski en 1927.
Finalmente, la Tzigane (término que significa “gitano”) es una obra rapsódica dedicada a la violinista húngara Jelly d’Arányi, sobrina-nieta del gran Joseph Joachim. Se trata de una exhibición de virtuosismo semejante a las rapsodias húngaras de Liszt. Fue originalmente ideada para violín y luthéal, que es un piano híbrido con cuatro registros añadidos, uno de los cuales tiene un sonido que se asemeja al del dulcémele. No obstante, este instrumento cayó en el olvido, por lo que se interpreta habitualmente al piano.

JUAN IGNACIO FERNÁNDEZ MORALES, piano

Nace en Vélez Málaga en 1974. Realiza sus estudios musicales en el Conservatorio Superior de Música de Málaga con los profesores José Eugenio Vicente y Alfredo Gil, obteniendo Premio de Honor Fin de Carrera en el Grado Superior de Piano. Es Ingeniero de Telecomunicación por la Universidad de Málaga y Máster en Interpretación e Investigación Musical por la Universidad Internacional Valenciana.
Asiste a diversos cursos nacionales e internacionales en Málaga, Sevilla, Jaén, Cuenca y Burgos, en los que recibe clases magistrales de Almudena Cano, Oleg Marshev, Ronald Farren-Price y Antonio Sánchez Lucena, y es laureado en concursos nacionales e internacionales.
Realiza su debut como solista con orquesta a los dieciséis años, interpretando el concierto para piano nº 1 de Tchaikowsky. Posteriormente, ha actuado en numerosas ocasiones con diversas agrupaciones instrumentales, interpretando conciertos para piano de Rachmaninov (conciertos 2º y 3º y Rapsodia sobre un tema de Paganini), Grieg, Liszt, Beethoven, Mozart, Bach, Ramón Roldán (“Concierto de cámara” y “Preparativos de viaje”, estrenos absolutos) y Jesús Ortiz (“Axón”, estreno absoluto), bajo la dirección de los maestros Salvador de Alva, Miguel Sánchez Ruzafa, Francisco Martínez Santiago, Francisco de Gálvez Aranda, Francisco de Gálvez Congiú, Carlos Cuesta y Arturo Díez Boscovich.
Entre sus actuaciones más importantes cabe destacar la conmemoración del 50º aniversario de la fundación de la Orquesta Sinfónica de Málaga en el Teatro Cervantes, la inauguración del ciclo "Los Lunes en el Conservatorio" del Conservatorio Superior de Música de Málaga y un recital en el "IV Festival de Piano Ciudad de Lucena".
Asimismo, ha participado en la Semana de Música Contemporánea Andaluza, estrenando varias obras creadas recientemente por compositores andaluces, y en la Semana de Música Contemporánea, del Conservatorio Superior de Música de Málaga. Su vinculación con la creación musical actual ha dado como fruto la participación en la grabación de tres discos compactos, interpretando obras para piano solo, piano solista con orquesta y dúos de música de cámara.
Ha sido profesor de los cursos de música Martín Códax. En la actualidad, compagina su agenda de conciertos con la docencia como Catedrático de Piano en el Conservatorio Superior de Música de Málaga.
Su investigación sobre la música española para tecla en el siglo XVIII le ha conducido al estudio de la obra integral de Sebastián de Albero (1722-1756), presentada al público en dos recitales: en abril de 2016 interpretó al piano la colección Sonatas para Clavicordio y, en febrero de 2017, su otra colección, Obras para Clavicordio o Piano Forte. La grabación de esta segunda colección completa al piano es la única disponible a nivel mundial, y ha sido indexada por el Proyecto Internacional IMSLP.

ELENA GARRIDO MADRONA, soprano
Natural de Antequera, es Titulada Superior de Piano y actualmente se encuentra finalizando sus Estudios de Canto en el Conservatorio Superior de Música de Málaga con Alicia Molina.
Ha recibido clases magistrales de canto de grandes pedagogos como Carlos Aransay, Giulio Zappa, María de los Ángeles Triana, Javier San Miguel, Coral Morales, Celeste Alías, Patrizia Patelmo y David Mason, entre otros.
En sus trabajos destaca la representación del papel de Genio en la ópera La Flauta Mágica de Mozart en una colaboración con el Conservatorio Superior de Música de Málaga y el papel de Ishtar en el estreno absoluto de la ópera Gilgamesh de Héctor Eliel. Además, desde 2016 es Soprano titular en el Coro Joven de Andalucía y en el Coro de Ópera de Málaga, en los cuales ha participado varias veces como solista y como partiquino respectivamente.
En diciembre del 2012 es seleccionada finalista en el XXI Certamen Nacional de Interpretación “Intercentros Melómano”, representando a Andalucía en la fase final del grado Profesional en Madrid. Recibe Mención de Honor en la muestra de Jóvenes Intérpretes, Málaga Crea 2013. En 2017 es finalista a nivel nacional en la 88ª edición del Concurso Permanente de Jóvenes Intérpretes de Juventudes Musicales de España en la modalidad de Canto.
Ha participado en las Jornadas Europeas de la Ópera y en producciones líricas del Teatro Cervantes de Málaga.
Recientemente ha sido seleccionada para continuar sus estudios de canto en el Royal Conservatoire of Scotland de Glasgow con Clare Shearer.

SANTIAGO DE LA RIVA, violín
            Nació en el año 1965, y realizó sus estudios de violín en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y en las Universidades de Toronto y Wisconsin-Madison. Entre sus profesores están Víctor Martín, Lorand Fenyves y Vartan Manoogian. Es Premio de Honor Fin de Carrera en el Conservatorio Superior de Madrid en Violín y Música de Cámara y Primer Premio del Concurso Nacional de Cuerdas de Juventudes Musicales, y ha obtenido becas del Ministerio de Cultura, de la Fundación Banco Exterior, de la Comunidad de Madrid y de la Comisión Fullbright para ampliar sus estudios en el extranjero.
            Ha sido miembro de la Orquesta Nacional de España y de la Joven Orquesta de la Comunidad Europea, y concertino de las Orquestas de Córdoba, Pablo Sarasate de Pamplona y del Proyecto Gerhard de Madrid. Como solista, en recital y como integrante de diferentes grupos de cámara ha actuado en numerosas salas de Europa, América y Asia, actuando entre otros en los Festivales de Granada, San Sebastián, Alicante, París, Strasburgo, Óhrid y La Habana.
            Ha realizado grabaciones para los sellos “RTVE Música”, grabando “Navarra” de Pablo de Sarasate junto al violinista Ángel Jesús García y la Orquesta Pablo Sarasate de Pamplona, y para “Several Records”, con el Trío Bretón obras de J.Turina, J. L. Turina y L. Brouwer, y junto al pianista Ángel Gago un disco dedicado a X. Montsalvatge y R. Gerhard (incluyendo la primera grabación mundial de la Chacona para violín solo de Gerhard).
Una de sus prioridades ha sido siempre la difusión de la música española, contando en su haber con numerosos estrenos, entre los que se encuentran el estreno en España de “Il violino Spagnolo” de  Luis de Pablo (Jornadas de Música Contemporánea, Granada), y otros estrenos absolutos de obras de  X. Turull, “Divertimento” para violín solo (Conservatorio de Toledo), F. Luque,  “6 Minuaturas” para violín y piano (Instituto Cervantes, París), A. Yagüe, “Iris” para violín y piano (Auditorio nacional de Música, Madrid)), A. J. Flores, “Gaia” para violín y piano (Festival de Alicante), T. Garrido, “Concierto para violín y orquesta” (Auditorio nacional de Música, Madrid) y M. Ortega, “Carta de Don Quijote a Dulcinea” para barítono, violín y orquesta de cuerda (Sala María Cristina de Málaga, junto a Carlos Álvarez).
            Imparte cursos de violín, música de cámara y orquesta en numerosos conservatorios y festivales por toda España y en el extranjero. Como director ha fundado las Orquestas de Cuerda de los Conservatorios de Alcalá de Henares y Arturo Soria en Madrid, y de los Cursos” Eduardo del Pueyo” en Granada y “Ciudad de Toledo”. Ha dirigido entre otras a la Orquesta de Córdoba (Gran Teatro, Córdoba), a la Camerata de Segovia (Festival de Gandía, Segovia), al Proyecto Gerhard (Residencia de Estudiantes, Madrid) a la Sinfónica de Burgos (Teatro Principal de Burgos), etc. Y en el año 2013 ha fundado en Málaga la Camerata Arcangelo Corelli.
            Ha sido profesor de los Conservatorios de Toledo, Arturo Soria y Alcalá de Henares en Madrid, y ha ocupado una catedra en comisión de servicios en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid del año 2002 al 2013. Desde septiembre de 2013 es profesor del Conservatorio Manuel Carra de Málaga.