Fundación Unicaja

PROGRAMA

I ( 40 min )


Nocturno Op. 9 No 1, en Sib menor
Nocturno Op. 27 No 1, en Do# menor
Nocturno Op. 27, No 2 Reb mayor
Fantasía-Impromptu, en Do# menor

 

Frédéric Chopin (1810-1849)

 

 

Impromptu Op. 90 No 3, en Solb mayor


Impromptu Op. 90 No 4, en Lab menor

 

Franz Schubert (1797-1828)

 

 

II ( 40 min )


Gaspard de la Nuit
(Ondine, Le Gibet, Scarbo)

 

Maurice Ravel (1875-1937)

 

Consolación No 3, en Reb mayor - S. 172

Mephisto Waltz No. 1 - S. 514

 

Franz Liszt (1811-1886)

 

 

_______________________________________________


Notas al programa

“Nocturno”

La noche y la oscuridad constituyen un leitmotiv conceptual muy recurrente en la literatura pianística. La noche es abordada en este sugestivo recital desde todos los prismas posibles: la contemplación, la melancolía, el frenesí, el terror, la placidez, la muerte y la pasión.

Seguramente sea el magistral ciclo de Nocturnosde Chopin lo primero que nos suscite esta temática. En efecto, dicho ciclo marcó la historia del piano por su elocuencia melódica y la inigualable inspiración vocal que los inspira. Los cuatro aquí escogidos constituyen un contrapunto muy interesante: el primero del ciclo (Op. 9 Nº 1, en Sib menor), nos sumerge en un clima nostálgico de tintes bellinianos; el Op. 27 Nº1 en Do# menor nos envuelve en un aura de angustia existencial sobrecogedora; y el Op. 27 Nº2 transmite una innegable visión idílica de paz y contemplación.

La Fantasía-Impromptu de Chopin nos introduce en un ambiente muy similar al movimiento final de la celebérrima Sonata Claro de Luna de Beethoven, también en do# menor. Las velocísimas ráfagas ascendentes de ambas piezas pintan una idea turbulenta: el viento nocturno. Chopin consideraba que el vínculo con dicha sonata de Beethoven en su Fantasía-Impromptu era demasiado evidente, por lo que pidió a su amigo Julio Fontana que quemara la partitura de esta pieza después de su muerte, algo que por suerte nunca sucedió.

El ciclo de los Impromptus Op. 90 para piano de Franz Schubert nos remite a un concepto fundamental del romanticismo alemán: la metáfora del “wanderer” o caminante, el romántico que se pasea y contempla la naturaleza, reflexionando sobre su propia existencia. Este componente existencial es evidente en estos dos Impromptus, seguramente los más oscuros y sobrecogedores del ciclo.

Por su parte, el tríptico Gaspard de la Nuit (Ondine, Le Gibet, Scarbo) de Maurice Ravel, para muchos la cima pianística del S. XX, está inspirado en tres poemas del poeta simbolista francés Aloysius Bertrand, extraídos del ciclo con el mismo nombre que toma la noche como punto de inspiración central.

Ondine es una ninfa acuática maléfica que, a través de su sinuoso y sensual canto, intenta cautivar al hombre protagonista del poema de Bertrand para llevárselo a su reino submarino. Le Gibet nos transporta a una escena mórbida que tiene lugar en el patíbulo, en la que el cadáver de un ahorcado enrojece bajo los rayos de sol con el tintineo de un campanario de fondo. Scarbo, por último, pinta la imagen de un pequeño demonio saltimbanqui que aparece y desaparece incesantemente. El pasaje central de Scarbo recrea una sonoridad lúgubre muy misteriosa en el registro de los bordones, explotando al máximo la capacidad de resonancia del piano.

El nombre del compositor húngaro Franz Liszt se impone cuando se indaga en el aspecto de la oscuridad en el piano. No en vano, explotó el registro grave y las posibilidades sonoras del instrumento como ningún otro compositor hasta ese momento.

La Consolación Nº3 en Reb Mayor nos sumerge en un ambiente mágico e impresionista: una visión nocturna apacible, en la cual las estrellas y el clima primaveral transmiten una sensación de irresistible placidez.

Por último, la pieza titánica Mephisto Waltz No. 1 cierra el recital, ahondando en otro tipo de visión nocturna: la pasión. Mephisto Waltz No. 1 es una obra programática virtuosa donde las haya, basada en un poema de Lenau de 1836 que a su vez estaba inspirado en la novela Fausto de Goethe. Los tres personajes de esta obra magna literaria tienen cabida en Mephisto Waltz No. 1, de acuerdo al argumento central de la novela: Mephisto presenta la joven Margarita en una fiesta nocturna al doctor Fausto, quien seducido por sus encantos vende su alma al diablo a cambio de yacer con ella. Toda esta historia musical ocurre de acuerdo al poema en una noche de frenesí y voluptuosidad febril: he aquí, probablemente, el Liszt más cinematográfico de toda su obra para piano solo. No es de extrañar que la historia de Fausto fascinara a Liszt… En ella tienen cabida fuerzas opuestas, similares a las que definieron su propia biografía: Fausto y Margarita encarnan el amor y la pureza, respectivamente, y Mephisto es la auténtica personificación del mal y del pecado. Este contraste entre luces y sombras, entre lo infernal y lo celeste como vía para evocar la realidad humana, está presente a lo largo de toda la producción compositiva lisztiana.

 

Félix Ardanaz

 

El director y pianista Félix Ardanaz donostiarra, a sus 27 años de edad, se ha convertido en uno de los músicos españoles de mayor proyección internacional, de la mano de ocho siete primeros premios internacionales en los últimos años y sus actuaciones en salas de gran prestigio internacional (Carnegie Hall de Nueva York, Palau de la Música Catalana, Salle Pleyel de París, Salle Cortot, Unesco, Museo del Prado, Museo Guggenheim, Wigmore Hall de Londres, Palacio Euskalduna, Auditorium Kursaal, Caixa Forum,  Auditorium Príncipe Felipe, etc.).

La crítica ha dicho de él: “pasión y sinceridad en estado puro” (Ritmo); “la esencia de la nueva generación musical” (Melómano); “una complicidad técnica y musical innata con cada obra” (Scherzo); “los adjetivos superlativos son insuficientes para describir su arte musical” (Fanfare, Estados Unidos); “su maestría y dominio está a la par de Bolet, Richet y Hamelin, e incluso pone la barra más alto” (The Classical Music Sentinel, Estados Unidos); “Con mucha naturalidad, buen gusto y estilo” (Pianiste, Francia); “personalidad fuera de lo común con una gran paleta de registros” (Point Culture”; “Félix Ardanaz brilló por su personalidad, delicadeza y frescura” (Le Monde, Francia); “energía intensa y el lirismo más cantabile” (Opera World); “ninguna sutileza se escapa al completo control de la estrella española” (The Whole Note, Canadá).

Félix Ardanaz ha trabajado como director y como solista con un buen número de orquestas españolas (Euskadi, Bilbao, Principado de Asturias, Extremadura, La Rioja, etc.), y ha recibido numerosos primeros premios en concursos internacionales como Bradshaw and Buono de Nueva York en 2014 y 2015, Gran concurso internacional de Francia, Paris-Ile de France en 2011 y 2012, Eugènia Verdet de Barcelona, Premio de Roma y Premio Val Tidone, así como el premio de la crítica del Palau de la Música Catalana.

Estudió piano y dirección de orquesta en la University of Music and Performing Arts de Viena, la Royal Academy of Music de Londres (donde finalizó su máster con distinción), l’Ecole Normale de París, la Escuela Frédéric Chopin de Varsovia y el Centro Superior de Música del País Vasco (Musikene).

Sus interpretaciones en directo han sido retransmitidas por las emisoras de France Musique, BBC, Classical Music America, Cataluña Clásica y Radio Nacional de España. En noviembre del 2007, graba para el sello discográfico de Musikene la obra Rhapsodie Basque pour piano et orchestre, estreno del compositor Charles Bordes, inspirada en temas populares del folklore vasco. Posteriormente, a los 19 años de edad graba con el sello discográfico Verso su primer disco en solitario (un recopilatorio de algunas de las obras más célebres del repertorio pianístico de todos los estilos titulado “Himno a la luz”). El disco incluía piezas de Scarlatti, Beethoven, Brahms, Chopin, Liszt, Ravel y Albéniz, utilizando el tema de la luz como metáfora inspiradora.

Su proyecto más ambicioso en el ámbito de la grabación discográfica viene de la mano de sus dos proyectos con el sello Orpheus: un monográfico de Franz Liszt, con la célebre Sonata en si menor, Mazeppa y Mephisto Waltz, y otro proyecto dedicado a la escuela clavecinística francesa, con obras de Couperin, Rameau, Forqueray, De la Guerre y Marchand. Ambos proyectos han sido elogiados por la crítica musical y el proyecto de Liszt ha recibido el premio discográfico “Melómano de oro”.

Entre sus últimos compromisos, destaca su trabajo como director con la Orquesta Sinfónica de Extremadura y la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, la interpretación como solista del Concierto nº1 para piano y orquesta de Tchaikovsky con la Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE) en el Palacio de Congresos Kursaal y su actuación en Carnegie Hall de Nueva York en mayo de 2015 y en mayo de 2014. En junio y julio de 2015 trabaja como director asistente en la Ópera de Roma en la producción de Madame Butterfly. En enero de 2016 colaboró igualmente como asistente en Royal Opera House en la producción de La Traviata.

Su repertorio sinfónico como director abarca todas las épocas, desde el barroco hasta la música contemporánea, prestando una especial atención al repertorio romántico y de principios del S. XX.

 

www.felixardanaz.com